
domingo, 8 de febrero de 2009
lunes, 26 de enero de 2009
Articulo en Babelia
Regreso a casa
El relato vive una renovación y una revaloración en España. Autores, editoriales y lectores empiezan a recuperar la tradición de un género que tiene en esta época de celeridad y ciberespacio su mejor aliado
WINSTON MANRIQUE SABOGAL 24/01/2009
Todo era felicidad, hasta que una tarde abrió la puerta, cruzó la acera y se autodesterró en secreto en la calle de al lado. Vivió entre sombras ajenas y paseos furtivos frente a su antigua casa. Su mujer y sus hijos lo esperaron. Y alcanzaron a atisbar que la espera eterna puede ser un atajo hacia el olvido. En su enigmático exilio, el hombre veía con desdén cómo la vida avanzaba veloz a su alrededor y más lenta en su hogar. Una noche, después de más de veinte años de soslayar la realidad, sale de su habitación prestada, cruza la calle, fisgonea su casa y, de repente, sus pasos lo encaminan hacia la puerta. Toc-toc...
La tradición española
Cuentos infinitos
La nueva reputación del cuento se debe a que los autores han perdido el prejuicio a escribirlos y a las nuevas editoriales
Ocurrió en una calle de Londres en el siglo XIX. Si se ha de creer a Nathaniel Hawthorne en Wakefield. Una historia que podría ser el cuento del cuento en España. Un género literario que vuelve renovado tras quedar en la periferia, sin explicación clara, a pesar de tener unas raíces importantes en este país. Casi un centenar de libros recientes confirma ese progresivo romance cuentístico iniciado entre autores, editores y lectores desde principios de esta década.
Es su renacer y revaloración, en medio de la glorificación de la novela, tras años de ser soslayado mientras en el resto del mundo ganaba admiración y prestigio.
Y como al viejo Wakefield, que da nombre al relato de Hawthorne, al cuento se le ha abierto la puerta en España, pero no se sabe si le espera el mismo destino que a él.
Lo que es claro es que ha vuelto. Y la visibilidad de la recuperación de este romance es debida, según 16 escritores, editores y libreros, a la confluencia de factores químicos y físicos: los autores se han despojado de miedos y perdido el prejuicio a escribir historias breves y se enfrentan a él como a cualquier otro género; como reacción de algunos a las reglas impuestas por el mercado para dar una alternativa al imperio de la novela; por la apuesta de algunas editoriales, especialmente las nuevas; además de la bendición inesperada de las tecnologías emergentes como Internet y la blogosfera que parecen favorecer los formatos breves.
Perfecto ahijado y aliado de una época de prisas.
"La precisión, la intensidad y lo vertiginoso, que caracterizan al cuento de hoy, encajan con un lector apresurado porque la historia narrada es inmediata. Quizá esa precipitación del cuento refleje hoy el fraccionamiento y la rotura del ámbito psicológico del hombre actual", reflexiona Juan Eduardo Zúñiga, narrador de una premiada trilogía de cuentos sobre la Guerra Civil: Largo noviembre de Madrid, La tierra será un paraíso y Capital de la gloria.
Se refiere a un tiempo donde el renovado interés y la reputación del cuento coinciden con que vuelve a ser un gran campo de pruebas en el arte de narrar con calidad, asegura Hipólito G. Navarro, autor de El pez volador.
Historias con un punto final movedizo. O inencontrable o inexistente. Hoy más que nunca el lector continúa en su imaginación esas narraciones que viven más allá de la última palabra escrita.
Cobran vida las centenarias palabras de Henry James de que el cuento "es el punto exquisito donde acaba la poesía y empieza la realidad". Precisamente, uno de los cambios más significativos del relato actual es que suele tener un pie en la realidad, en el mundo conocido mirado de frente, pero que en el instante más inesperado despega hacia territorios surrealistas insuflados de verdad, explica José Luis Pereira, propietario en Madrid de una librería dedicada sólo al cuento: Tres rosas amarillas, en homenaje al relato de Raymond Carver en el cual recrea el último día de Antón Chéjov.
Son dos autores clave en la evolución del cuento desde Edgar Allan Poe, uno de los padres del relato moderno, de quien se conmemoró el pasado día 19 el bicentenario de su nacimiento. Y junto a él varios autores en diferentes países, según el peruano Fernando Iwasaki, uno de los encargados de la edición, con Jorge Volpi, de Cuentos completos de Poe (en la traducción de Julio Cortázar editado por Páginas de Espuma). "Ese nacimiento casi simultáneo lo hicieron en el siglo XIX Poe en Estados Unidos, Baudelaire en Francia, Bécquer en España, Chéjov en Rusia y Machado de Assis y Ricardo Palma en América Latina".
Un big bang creativo cuya expansión muestra hoy un género que ha derivado en artefacto literario de precisión sin perder el alma. Reforzando el corazón.
A casi dos siglos de aquel estallido, resuena la idea de que en España no ha habido mucha tradición o valoración del cuento, sobre todo comparado con América Latina. "El mercado español ha apostado por novelas, pero parece que hay un descenso de interés en el mundillo literario, lo cual contribuye a una nueva valoración del cuento", afirma Javier Azpeitia, de 451 Editores, que promueve la escritura y la lectura de relatos a través de la publicación de libros en los que un grupo de narradores reescribe historias famosas o crea originales o hace antologías temáticas. Sin olvidar, agrega Azpeitia, que "ronda la idea orteguiana de que el género novelón no va a funcionar en el futuro".
La poca valoración del cuento en España puede deberse, paradójicamente, a su gran exigencia, asegura Navarro. "Puede estar en la pereza que da entrar en un mundo literario cada pocas páginas, mientras en la novela no. Un cuento requiere un esfuerzo continuo, estar más atento, ser cómplice e involucrarse más en la historia". Navarro se lamenta de que todos han estado un poco en contra de éste, y de que hay autores que se han preocupado por él sin que hayan sido atendidos por editoriales y crítica literaria.
"En España hay quienes se sorprenden de que el cuento tenga tan poca tradición siendo aquí donde se escribieron las Novelas ejemplares. Es un malentendido: los relatos de Cervantes son muy modernos, sí, pero pertenecen todavía a la familia del Decamerón", explica el colombiano Juan Gabriel Vásquez, creador de Los amantes de todos los santos. El cuento moderno, agrega, "el que nace con Poe, es otra cosa: un género nuevo. Y en este género a España le falta su Chéjov, su Borges. Es por eso quizás que ha tardado en encontrar lectores y practicantes. Pero los ha encontrado".
O recuperado. Como Wakefield, que tras extraviarse de sí y en sí mismo volvió a cruzar el umbral de su casa donde aún lo aguardaban. Había vuelto. Y quería recuperar el tiempo. ¿Con éxito?
Por lo pronto, el mundo en torno al cuento español sigue cambiando. "Aunque aún necesita cierto activismo, cierta beligerancia", anima el bilbaíno Pedro Ugarte, autor de Los traficantes de palabras y La isla de Komodo. Su experiencia es parecida a la de muchos autores: "Publiqué mi primera novela después de haber dado a la imprenta cuatro libros de cuentos y sólo entonces se empezó a considerar que yo no bromeaba. Había publicado muchos cuentos pero eso, en sí mismo, no me libraba de una provisionalidad envenenada y venenosa".
Una diferencia con América Latina donde, según Iwasaki, los escritores se pueden construir un prestigio literario tan sólo escribiendo cuentos. Y cita a Borges, Arreola, Cortázar, Denevi, Monterroso, Ribeyro "y a tantos autores que no han tenido que acometer una novela para ser reconocidos como grandes escritores. De hecho, los primeros libros de Fuentes, Donoso, García Márquez, Vargas Llosa y Cabrera Infante fueron libros de cuentos". Además de Rulfo, Onetti o Quiroga, y ahora una nueva generación de latinoamericanos, por todo el mundo que se enfrenta al cuento y la novela con el mismo placer y exigencia.
En España el género ha vuelto a enlazar con aquel estallido moderno de fuerza y espíritu renovadores nutriéndose de todos los espacios y tiempos.
Para empezar, los creadores han cambiado de mentalidad. "Las últimas generaciones de cuentistas nos hemos acercado al género seducidos por su grandeza, después de leer a los maestros (Poe y Cortázar, pero también a los españoles de los siglos XIX y XX, de Galdós a Tizón, pasando por Aldecoa y Matute) y convencidos, además, de que no hablamos para las paredes", afirma la zaragozana Patricia Esteban Erlés, responsable de Manderley en venta.
Eso no evita que aún haya narradores para quienes el relato sigue siendo un ejercicio, "ensayos para medir sus fuerzas y probar lo que será su estilo", admite Berta Marsé. Para esta barcelonesa, que debutó con En jaque, ese ejercicio puede resultar útil y muchas veces los cuentos son buenos pero otras veces no, "y puede que eso -publicar, entre novela y novela, ejercicios de cuentos guardados en el cajón- no ayude mucho a la hora de mantener el prestigio del género en toda su dimensión. Pero, para quienes el género es más que un ejercicio, y cada cuento es un fin en sí mismo, el modo de enfrentarse a él no debe ser muy distinto del modo en que te enfrentas a una novela; y no creo que el verdadero cuentista tenga en cuenta el prestigio del género elegido, sino la historia que va a contar y cómo lo va a hacer, porque es lo único que le importa".
Parte de eso se ha invertido. La potencia y el aura de reto literario que lo acompaña son tal que hoy los escritores también empiezan a escribir novelas entre cuento y cuento, arriesga Pereira, de la librería Tres rosas amarillas.
Aliados clave de este renacer son las editoriales. Sobre todo las nuevas y pequeñas que han hallado un espacio poco inexplorado en vista de que los grandes sellos suelen ir a lo seguro.
"Aunque poco, algo ha mejorado la situación en estos últimos años. A las editoriales consagradas -Anagrama, Tusquets, Pre-Textos- han sucedido otras que han tomado el relevo en la defensa del cuento y el descubrimiento de voces, como son Páginas de Espuma, Menos Cuarto o Caballo de Troya", considera el madrileño Eloy Tizón, autor de Velocidad de los jardines. No olvida la labor importante de blogs o la "floración", reflejada en librerías especializadas.
"Asistimos literariamente a una situación muy buena, excelente me atrevo a calificarla", afirma Juan Casamayor, de Páginas de Espuma, que cumple diez años apostando por el cuento. "La generación de pequeñas resistencias (escritores nacidos después de 1960 de la que la editorial ha publicado antologías) agrupa a un conjunto de grandes cuentistas, que han leído muy bien a los escritores latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX y han gozado de traducciones de obras indispensables en el género. Ello se refleja en importantes libros que han ido apareciendo en las últimas dos décadas".
Juan Cerezo, de Tusquets, cree en el cambio: "Hay indicios de cierta mejora: colecciones, editoriales, librerías, blogs, están insuflando nueva vida a un género que, al igual que la poesía, quizá no sea de ventas masivas, pero empieza a contar con lectores fieles, y entendidos".
Precisamente un pequeño volumen de cuentos ha protagonizado, en los últimos años, uno de los fenómenos más interesantes del boca en boca literario de un autor desconocido: Los girasoles ciegos, único libro del fallecido Alberto Méndez. Y entre las obras más destacadas de 2008, según los colaboradores de Babelia, figuran varios títulos de relatos y novelas breves en todas las lenguas.
¡Ilusiona! Ésa es la principal cualidad del cuento, según Miguel Ángel Muñoz, escritor almeriense y creador de uno de los blogs más activos sobre el género (elsindromechejov.com). "Hay autores que persisten en la escritura de buenos libros de relatos, y logran como género una atención creciente, pero al tiempo contradictoria. Aunque haya editoriales especializadas en el cuento, no creo que el mundo editorial apueste más por él, y mucho menos si son escritores no muertos o no anglosajones. Los suplementos más importantes no dan visibilidad real al género, y el cuento se debate entre el amor de los nuevos escritores hacia él y una cierta indiferencia de sus posibles lectores, que, por no conocer esos libros, aún no saben que son lectores de cuento".
Cristina Cerrada tiene una opinión parecida. La creadora de Noctámbulos no está segura de que haya una verdadera apuesta editorial. Cree que se publican más cuentos porque la Literatura, "influenciada por las nuevas formas de comunicación que imponen fenómenos como Internet, o la blogosfera, se ha vuelto más portátil, fragmentaria y urgente. La brevedad es una consigna. Junto a la proliferación de novelones (impulsada por las grandes editoriales), está surgiendo un nuevo y creciente interés por el texto breve, nervioso y esquivo, refractario a las clasificaciones, no sé si hablar de cuento, porque es, en ocasiones, difícil de catalogar. En la era posmoderna, las novelas dejan de serlo para convertirse en yuxtaposición de fragmentos. En el caso de España, tenemos el fenómeno Nocilla, o editoriales minoritarias que apuestan por el relato como si de un género nuevo se tratase. Si esto continúa, puede que estemos asistiendo no sólo a un nuevo cambio del gusto, como sucedió en Europa durante el paso del Renacimiento al Barroco con la poesía y el teatro, sino a una pequeña pero necesaria revolución".
Y el ciberespacio confirma su revelación como un escenario decisivo en este impulso evolutivo d ela literatura.
Romance tempestuoso el de Internet y el cuento, reconoce Muñoz. "A través de bitácoras, revistas digitales y demás webs, el amante del cuento ha encontrado un club de encuentro libre de presiones y conveniencias literarias o comerciales. Un lugar para la sugerencia y el descubrimiento de nuevos nombres, que ha demostrado que había una necesidad de información sobre este género, "tan poco comercial" según las editoriales. Por sus características, ha beneficiado mayormente a la difusión del microrrelato. La historia entre Internet y el cuento es puro presente. En la red han cobrado vida literaria, hoy -que es lo que necesitan sus autores-, numerosos libros de cuentos muy valiosos que han sido completamente despreciados por los medios de comunicación convencionales. La influencia de las tecnologías en el futuro del relato es, hoy por hoy, eso: futuro".
Mientras se aclara el porvenir, escritores y editores advierten de que éste es un momento maravilloso y delicado ante el riesgo de publicación de obras de baja calidad. Aunque, sentencia Alejandro García Schnetzer, de Libros del Zorro Rojo, "mientras una novela mediocre puede ser exitosa, un libro de cuentos lo tiene más difícil, de él se espera que cada página depare alguna clase de felicidad, alguna mínima emoción".
Una fascinación que ha vuelto con entusiasmo a un país que es parte de la casa del cuento. Aquí vivió una primera gran transformación al final de la Edad Media cuando empezó a dejar su tono más oral, moral y religioso para iniciar su centenaria andadura de estilo más literario, según dejaron constancia autores como Don Juan Manuel y Arcipreste de Hita; y dio un gran paso a principios del siglo XVII con Cervantes, después con Bécquer y más recientemente con los escritores de los años cincuenta y algunos de los ochenta.
"Que esta época revalorice el cuento es una buena noticia", afirma García Schnetzer, "acaso sea un síntoma de que la lectura vuelve a ser exigente". Y los lectores decidirán si la vuelta a casa del cuento tendrá el mismo destino que tuvo Wakefield que, tras su larga ausencia, se convirtió en un marido amante.
Páginas digitales con especial atención al cuento: El síndrome Chéjov (http://elsindromechejov.com). La nave de los locos (http://nalocos.blogspot.com/). El hueco del viernes (http://elhuecodelviernes.blogspot.com/). Coffee & Garamond (http://paulviejo.com/). Bitácora de Sergi Bellver (http://alasdealbatros.blogspot.com/). Vivir del cuento (http://vivirdelcuento.blogspot.com/). Literatura en breve (http://rne.literaturaenbreve.com/). Relataduras (http://juancarlosmarquez.blogspot.com/). El tacto de un billete falso (http://eltactodeunbilletefalso.blogspot.com/). El ladrón de Shady Hill (John Cheever blog) (http://cheever.wordpress.com/)
El relato vive una renovación y una revaloración en España. Autores, editoriales y lectores empiezan a recuperar la tradición de un género que tiene en esta época de celeridad y ciberespacio su mejor aliado
WINSTON MANRIQUE SABOGAL 24/01/2009
Todo era felicidad, hasta que una tarde abrió la puerta, cruzó la acera y se autodesterró en secreto en la calle de al lado. Vivió entre sombras ajenas y paseos furtivos frente a su antigua casa. Su mujer y sus hijos lo esperaron. Y alcanzaron a atisbar que la espera eterna puede ser un atajo hacia el olvido. En su enigmático exilio, el hombre veía con desdén cómo la vida avanzaba veloz a su alrededor y más lenta en su hogar. Una noche, después de más de veinte años de soslayar la realidad, sale de su habitación prestada, cruza la calle, fisgonea su casa y, de repente, sus pasos lo encaminan hacia la puerta. Toc-toc...
La tradición española
Cuentos infinitos
La nueva reputación del cuento se debe a que los autores han perdido el prejuicio a escribirlos y a las nuevas editoriales
Ocurrió en una calle de Londres en el siglo XIX. Si se ha de creer a Nathaniel Hawthorne en Wakefield. Una historia que podría ser el cuento del cuento en España. Un género literario que vuelve renovado tras quedar en la periferia, sin explicación clara, a pesar de tener unas raíces importantes en este país. Casi un centenar de libros recientes confirma ese progresivo romance cuentístico iniciado entre autores, editores y lectores desde principios de esta década.
Es su renacer y revaloración, en medio de la glorificación de la novela, tras años de ser soslayado mientras en el resto del mundo ganaba admiración y prestigio.
Y como al viejo Wakefield, que da nombre al relato de Hawthorne, al cuento se le ha abierto la puerta en España, pero no se sabe si le espera el mismo destino que a él.
Lo que es claro es que ha vuelto. Y la visibilidad de la recuperación de este romance es debida, según 16 escritores, editores y libreros, a la confluencia de factores químicos y físicos: los autores se han despojado de miedos y perdido el prejuicio a escribir historias breves y se enfrentan a él como a cualquier otro género; como reacción de algunos a las reglas impuestas por el mercado para dar una alternativa al imperio de la novela; por la apuesta de algunas editoriales, especialmente las nuevas; además de la bendición inesperada de las tecnologías emergentes como Internet y la blogosfera que parecen favorecer los formatos breves.
Perfecto ahijado y aliado de una época de prisas.
"La precisión, la intensidad y lo vertiginoso, que caracterizan al cuento de hoy, encajan con un lector apresurado porque la historia narrada es inmediata. Quizá esa precipitación del cuento refleje hoy el fraccionamiento y la rotura del ámbito psicológico del hombre actual", reflexiona Juan Eduardo Zúñiga, narrador de una premiada trilogía de cuentos sobre la Guerra Civil: Largo noviembre de Madrid, La tierra será un paraíso y Capital de la gloria.
Se refiere a un tiempo donde el renovado interés y la reputación del cuento coinciden con que vuelve a ser un gran campo de pruebas en el arte de narrar con calidad, asegura Hipólito G. Navarro, autor de El pez volador.
Historias con un punto final movedizo. O inencontrable o inexistente. Hoy más que nunca el lector continúa en su imaginación esas narraciones que viven más allá de la última palabra escrita.
Cobran vida las centenarias palabras de Henry James de que el cuento "es el punto exquisito donde acaba la poesía y empieza la realidad". Precisamente, uno de los cambios más significativos del relato actual es que suele tener un pie en la realidad, en el mundo conocido mirado de frente, pero que en el instante más inesperado despega hacia territorios surrealistas insuflados de verdad, explica José Luis Pereira, propietario en Madrid de una librería dedicada sólo al cuento: Tres rosas amarillas, en homenaje al relato de Raymond Carver en el cual recrea el último día de Antón Chéjov.
Son dos autores clave en la evolución del cuento desde Edgar Allan Poe, uno de los padres del relato moderno, de quien se conmemoró el pasado día 19 el bicentenario de su nacimiento. Y junto a él varios autores en diferentes países, según el peruano Fernando Iwasaki, uno de los encargados de la edición, con Jorge Volpi, de Cuentos completos de Poe (en la traducción de Julio Cortázar editado por Páginas de Espuma). "Ese nacimiento casi simultáneo lo hicieron en el siglo XIX Poe en Estados Unidos, Baudelaire en Francia, Bécquer en España, Chéjov en Rusia y Machado de Assis y Ricardo Palma en América Latina".
Un big bang creativo cuya expansión muestra hoy un género que ha derivado en artefacto literario de precisión sin perder el alma. Reforzando el corazón.
A casi dos siglos de aquel estallido, resuena la idea de que en España no ha habido mucha tradición o valoración del cuento, sobre todo comparado con América Latina. "El mercado español ha apostado por novelas, pero parece que hay un descenso de interés en el mundillo literario, lo cual contribuye a una nueva valoración del cuento", afirma Javier Azpeitia, de 451 Editores, que promueve la escritura y la lectura de relatos a través de la publicación de libros en los que un grupo de narradores reescribe historias famosas o crea originales o hace antologías temáticas. Sin olvidar, agrega Azpeitia, que "ronda la idea orteguiana de que el género novelón no va a funcionar en el futuro".
La poca valoración del cuento en España puede deberse, paradójicamente, a su gran exigencia, asegura Navarro. "Puede estar en la pereza que da entrar en un mundo literario cada pocas páginas, mientras en la novela no. Un cuento requiere un esfuerzo continuo, estar más atento, ser cómplice e involucrarse más en la historia". Navarro se lamenta de que todos han estado un poco en contra de éste, y de que hay autores que se han preocupado por él sin que hayan sido atendidos por editoriales y crítica literaria.
"En España hay quienes se sorprenden de que el cuento tenga tan poca tradición siendo aquí donde se escribieron las Novelas ejemplares. Es un malentendido: los relatos de Cervantes son muy modernos, sí, pero pertenecen todavía a la familia del Decamerón", explica el colombiano Juan Gabriel Vásquez, creador de Los amantes de todos los santos. El cuento moderno, agrega, "el que nace con Poe, es otra cosa: un género nuevo. Y en este género a España le falta su Chéjov, su Borges. Es por eso quizás que ha tardado en encontrar lectores y practicantes. Pero los ha encontrado".
O recuperado. Como Wakefield, que tras extraviarse de sí y en sí mismo volvió a cruzar el umbral de su casa donde aún lo aguardaban. Había vuelto. Y quería recuperar el tiempo. ¿Con éxito?
Por lo pronto, el mundo en torno al cuento español sigue cambiando. "Aunque aún necesita cierto activismo, cierta beligerancia", anima el bilbaíno Pedro Ugarte, autor de Los traficantes de palabras y La isla de Komodo. Su experiencia es parecida a la de muchos autores: "Publiqué mi primera novela después de haber dado a la imprenta cuatro libros de cuentos y sólo entonces se empezó a considerar que yo no bromeaba. Había publicado muchos cuentos pero eso, en sí mismo, no me libraba de una provisionalidad envenenada y venenosa".
Una diferencia con América Latina donde, según Iwasaki, los escritores se pueden construir un prestigio literario tan sólo escribiendo cuentos. Y cita a Borges, Arreola, Cortázar, Denevi, Monterroso, Ribeyro "y a tantos autores que no han tenido que acometer una novela para ser reconocidos como grandes escritores. De hecho, los primeros libros de Fuentes, Donoso, García Márquez, Vargas Llosa y Cabrera Infante fueron libros de cuentos". Además de Rulfo, Onetti o Quiroga, y ahora una nueva generación de latinoamericanos, por todo el mundo que se enfrenta al cuento y la novela con el mismo placer y exigencia.
En España el género ha vuelto a enlazar con aquel estallido moderno de fuerza y espíritu renovadores nutriéndose de todos los espacios y tiempos.
Para empezar, los creadores han cambiado de mentalidad. "Las últimas generaciones de cuentistas nos hemos acercado al género seducidos por su grandeza, después de leer a los maestros (Poe y Cortázar, pero también a los españoles de los siglos XIX y XX, de Galdós a Tizón, pasando por Aldecoa y Matute) y convencidos, además, de que no hablamos para las paredes", afirma la zaragozana Patricia Esteban Erlés, responsable de Manderley en venta.
Eso no evita que aún haya narradores para quienes el relato sigue siendo un ejercicio, "ensayos para medir sus fuerzas y probar lo que será su estilo", admite Berta Marsé. Para esta barcelonesa, que debutó con En jaque, ese ejercicio puede resultar útil y muchas veces los cuentos son buenos pero otras veces no, "y puede que eso -publicar, entre novela y novela, ejercicios de cuentos guardados en el cajón- no ayude mucho a la hora de mantener el prestigio del género en toda su dimensión. Pero, para quienes el género es más que un ejercicio, y cada cuento es un fin en sí mismo, el modo de enfrentarse a él no debe ser muy distinto del modo en que te enfrentas a una novela; y no creo que el verdadero cuentista tenga en cuenta el prestigio del género elegido, sino la historia que va a contar y cómo lo va a hacer, porque es lo único que le importa".
Parte de eso se ha invertido. La potencia y el aura de reto literario que lo acompaña son tal que hoy los escritores también empiezan a escribir novelas entre cuento y cuento, arriesga Pereira, de la librería Tres rosas amarillas.
Aliados clave de este renacer son las editoriales. Sobre todo las nuevas y pequeñas que han hallado un espacio poco inexplorado en vista de que los grandes sellos suelen ir a lo seguro.
"Aunque poco, algo ha mejorado la situación en estos últimos años. A las editoriales consagradas -Anagrama, Tusquets, Pre-Textos- han sucedido otras que han tomado el relevo en la defensa del cuento y el descubrimiento de voces, como son Páginas de Espuma, Menos Cuarto o Caballo de Troya", considera el madrileño Eloy Tizón, autor de Velocidad de los jardines. No olvida la labor importante de blogs o la "floración", reflejada en librerías especializadas.
"Asistimos literariamente a una situación muy buena, excelente me atrevo a calificarla", afirma Juan Casamayor, de Páginas de Espuma, que cumple diez años apostando por el cuento. "La generación de pequeñas resistencias (escritores nacidos después de 1960 de la que la editorial ha publicado antologías) agrupa a un conjunto de grandes cuentistas, que han leído muy bien a los escritores latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX y han gozado de traducciones de obras indispensables en el género. Ello se refleja en importantes libros que han ido apareciendo en las últimas dos décadas".
Juan Cerezo, de Tusquets, cree en el cambio: "Hay indicios de cierta mejora: colecciones, editoriales, librerías, blogs, están insuflando nueva vida a un género que, al igual que la poesía, quizá no sea de ventas masivas, pero empieza a contar con lectores fieles, y entendidos".
Precisamente un pequeño volumen de cuentos ha protagonizado, en los últimos años, uno de los fenómenos más interesantes del boca en boca literario de un autor desconocido: Los girasoles ciegos, único libro del fallecido Alberto Méndez. Y entre las obras más destacadas de 2008, según los colaboradores de Babelia, figuran varios títulos de relatos y novelas breves en todas las lenguas.
¡Ilusiona! Ésa es la principal cualidad del cuento, según Miguel Ángel Muñoz, escritor almeriense y creador de uno de los blogs más activos sobre el género (elsindromechejov.com). "Hay autores que persisten en la escritura de buenos libros de relatos, y logran como género una atención creciente, pero al tiempo contradictoria. Aunque haya editoriales especializadas en el cuento, no creo que el mundo editorial apueste más por él, y mucho menos si son escritores no muertos o no anglosajones. Los suplementos más importantes no dan visibilidad real al género, y el cuento se debate entre el amor de los nuevos escritores hacia él y una cierta indiferencia de sus posibles lectores, que, por no conocer esos libros, aún no saben que son lectores de cuento".
Cristina Cerrada tiene una opinión parecida. La creadora de Noctámbulos no está segura de que haya una verdadera apuesta editorial. Cree que se publican más cuentos porque la Literatura, "influenciada por las nuevas formas de comunicación que imponen fenómenos como Internet, o la blogosfera, se ha vuelto más portátil, fragmentaria y urgente. La brevedad es una consigna. Junto a la proliferación de novelones (impulsada por las grandes editoriales), está surgiendo un nuevo y creciente interés por el texto breve, nervioso y esquivo, refractario a las clasificaciones, no sé si hablar de cuento, porque es, en ocasiones, difícil de catalogar. En la era posmoderna, las novelas dejan de serlo para convertirse en yuxtaposición de fragmentos. En el caso de España, tenemos el fenómeno Nocilla, o editoriales minoritarias que apuestan por el relato como si de un género nuevo se tratase. Si esto continúa, puede que estemos asistiendo no sólo a un nuevo cambio del gusto, como sucedió en Europa durante el paso del Renacimiento al Barroco con la poesía y el teatro, sino a una pequeña pero necesaria revolución".
Y el ciberespacio confirma su revelación como un escenario decisivo en este impulso evolutivo d ela literatura.
Romance tempestuoso el de Internet y el cuento, reconoce Muñoz. "A través de bitácoras, revistas digitales y demás webs, el amante del cuento ha encontrado un club de encuentro libre de presiones y conveniencias literarias o comerciales. Un lugar para la sugerencia y el descubrimiento de nuevos nombres, que ha demostrado que había una necesidad de información sobre este género, "tan poco comercial" según las editoriales. Por sus características, ha beneficiado mayormente a la difusión del microrrelato. La historia entre Internet y el cuento es puro presente. En la red han cobrado vida literaria, hoy -que es lo que necesitan sus autores-, numerosos libros de cuentos muy valiosos que han sido completamente despreciados por los medios de comunicación convencionales. La influencia de las tecnologías en el futuro del relato es, hoy por hoy, eso: futuro".
Mientras se aclara el porvenir, escritores y editores advierten de que éste es un momento maravilloso y delicado ante el riesgo de publicación de obras de baja calidad. Aunque, sentencia Alejandro García Schnetzer, de Libros del Zorro Rojo, "mientras una novela mediocre puede ser exitosa, un libro de cuentos lo tiene más difícil, de él se espera que cada página depare alguna clase de felicidad, alguna mínima emoción".
Una fascinación que ha vuelto con entusiasmo a un país que es parte de la casa del cuento. Aquí vivió una primera gran transformación al final de la Edad Media cuando empezó a dejar su tono más oral, moral y religioso para iniciar su centenaria andadura de estilo más literario, según dejaron constancia autores como Don Juan Manuel y Arcipreste de Hita; y dio un gran paso a principios del siglo XVII con Cervantes, después con Bécquer y más recientemente con los escritores de los años cincuenta y algunos de los ochenta.
"Que esta época revalorice el cuento es una buena noticia", afirma García Schnetzer, "acaso sea un síntoma de que la lectura vuelve a ser exigente". Y los lectores decidirán si la vuelta a casa del cuento tendrá el mismo destino que tuvo Wakefield que, tras su larga ausencia, se convirtió en un marido amante.
Páginas digitales con especial atención al cuento: El síndrome Chéjov (http://elsindromechejov.com). La nave de los locos (http://nalocos.blogspot.com/). El hueco del viernes (http://elhuecodelviernes.blogspot.com/). Coffee & Garamond (http://paulviejo.com/). Bitácora de Sergi Bellver (http://alasdealbatros.blogspot.com/). Vivir del cuento (http://vivirdelcuento.blogspot.com/). Literatura en breve (http://rne.literaturaenbreve.com/). Relataduras (http://juancarlosmarquez.blogspot.com/). El tacto de un billete falso (http://eltactodeunbilletefalso.blogspot.com/). El ladrón de Shady Hill (John Cheever blog) (http://cheever.wordpress.com/)
sábado, 17 de enero de 2009
Mis propuestas
Ante todo, mis disculpas por el retraso en contestar. Desde luego, a juzgar por las reanimaciones boca a boca, lo que no falta es actitud. Me parece lo único positivo de todo esto. Por lo demás, no ha hecho más que poner de manifiesto cierta propensión a rasgarse las vestiduras a la mínima de cambio. Malo.
Sé que soy el más rezagado cada semana.
Confieso que no se trata sólo de falta de medios.
Lo he intentado, pero no puedo seguir ese ritmo. Y además no me interesa, no le encuentro la gracia. Si disfruto escribiendo, es haciéndolo a mi ritmo, que es más bien lento, como saben. Por otro lado, me incomoda la improvisación: no creo haber hecho un solo texto digno para el blog.
Por eso me gustaría que cada uno publicase si tiene tiempo y ganas, sin plazos, Plaza. En cualquier caso, es lo que voy a hacer, y nadie debería molestarse por ello, habida cuenta de que en más de una ocasión se ha actuado sin consenso (por ejemplo, Sheila, a la hora de paralizar el blog no se consultó a nadie, o puede que a Lau a través del messenger, como mucho). Comprendo que esto podría conllevar mi exclusión. Me hago cargo.
Otra cosa: no entiendo esas ansias de gloria literaria, al menos no ahora: en mi opinión, aún no hemos hecho nada. En este sentido, propongo que sigamos escribiendo sin mayores expectativas que la de irnos acercando como grupo (porque hasta ahora somos sólo seis personas más o menos pretensiosas que escriben, cada uno en su propio ladrillo, ensimismado, lo cual nos deja al borde de la desbandada, como los más recientes acontecimientos no han hecho más que demostrar), buscando, en todo caso, puntos de encuentro entre nosotros. Creo que si el blog tiene que dar algún fruto, debe ser precisamente ese (o al menos sería el único que a mí me satisfaría). Si la gloria, las pelas y el Planeta han de llegar, llegarán. Y además no importa.
Por lo demás, he llegado a Argel y estoy muy bien aquí. Todo ha sido mucho más familiar de lo que esperaba, si es que esperaba algo.
Un saludo.
miércoles, 14 de enero de 2009
No estamos en crisis, es solo una pequeña desaceleración sin importancia...
Mientras las burbujas bursátiles estallan debemos recordar que como decimos los políticos las crisis esconden grandes oportunidades.
Esto no se va al carajo, al contrario. La solución: la de todas las crisis. Desencadenemos una guerra. La víctima es cualquiera del mundillo de la cultura.
He estado estudiando la estrategia de guerra israelí y creo que vamos a necesitar un tanque por lo menos. Puede que un caza también, pero dudo mucho de que podamos pilotarlo. Lo demás es fácil. Por ahí que Gelman va a escapar, ahora bien, como se pase por aquí no se libra ni vamos...
Bueno, ustedes dirán.
Mientras las burbujas bursátiles estallan debemos recordar que como decimos los políticos las crisis esconden grandes oportunidades.
Esto no se va al carajo, al contrario. La solución: la de todas las crisis. Desencadenemos una guerra. La víctima es cualquiera del mundillo de la cultura.
He estado estudiando la estrategia de guerra israelí y creo que vamos a necesitar un tanque por lo menos. Puede que un caza también, pero dudo mucho de que podamos pilotarlo. Lo demás es fácil. Por ahí que Gelman va a escapar, ahora bien, como se pase por aquí no se libra ni vamos...
Bueno, ustedes dirán.
Siento que hablo sola.
Respecto a lo de la nota sólo se ha pronunciado Octavio a favor y Laura en contra, y el resto no ha abierto la boca, así que la quito, porque al fin y al cabo Lau había publicado en fecha así que chimpún.
Cuando todos hablemos se decidirá lo que se tenga que decirdir.
La verdad es que a lo mejor si que se va a la mierda esto, qué le vamos a hacer.
Sheila.
Respecto a lo de la nota sólo se ha pronunciado Octavio a favor y Laura en contra, y el resto no ha abierto la boca, así que la quito, porque al fin y al cabo Lau había publicado en fecha así que chimpún.
Cuando todos hablemos se decidirá lo que se tenga que decirdir.
La verdad es que a lo mejor si que se va a la mierda esto, qué le vamos a hacer.
Sheila.
Queridos mios:
Vamos a ver, entiendo que la crisis viene por la ausencia colectiva los últimos días y no por mis propuestas, no obstante reitero el hecho de que, en primer lugar yo estoy muy feliz de que shuffle exista y de lo hecho hasta ahora y auguro un futuro prolífico y de calidad para el proyecto. En segundo lugar, la propuesta de darnos candela en los textos, de publicarlos la semana que toca o no publicarnos es sólo eso, una propuesta, y motivada por dos factores, uno el que no nos eternicemos con los textos y retrasemos por tanto una semana con otra, y otro lo que ya dije de tener cierta homogeneidad en el tiempo que dedicamos a los textos. Estoy con jorge en que el compromiso de cada uno es personal, más que nada porque todos estamos en esto porque queremos y porque nos entusiasma, cada cual a nuestra manera.
Entonces, cuando empezamos con todo esto ya había algunas discordancias en cuanto a los tiempos de escritura y la elaboración de los textos, algunos de nosotros nos movíamos peor con la idea de la improvisación que otros, así que, como dice Jor, tal vez ha llegado el momento de poner en cuestión este tema y decidir si queremos dedicar más tiempo a los textos que publicamos o queremos seguir jugando con la idea de la espontaneidad y la actualización diaria.
Yo por mi parte estoy abierta a cualquier cambio que nos sirva para estar más cómodos. Yo planteo - además de lo expuesto en el otro correo-, recogiendo lo que decían oc y jor al principio, establecer semanas de descanso, o quizás una sí y una no, o cada tres semanas una de vacaciones, o lo que ustedes digan, que vaya, estoy escribiendo ideas según me vienen, por poner cosas ya sobre la mesa.
Josu lindo, por favor, no nos prives de cine sordo, y di tu opinión anda. Mi propuesta, -aparte de ser sólo una (puta) propuesta y nada más, sobre la que no se ha tomado una decisión y por lo tanto está en el aire como las ideas esas que se dicen al viento y no cuajan en ningún lado,- no tenía carácter retroactivo, así que no seas bobo y devuélvenos nuestro texto precioso. Se le quitan a una las ganas de proponer ná. Bu.
Respecto a esta semana, creo que esto sin duda es una crisis, al menos en el sentido etimológico de la palabra, así que se me ocurre poner una nota, dejar esta semana para pensar sobre todo esto y llegar a un acuerdo y retomar el lunes que viene. ¿Lo hago? ojalá tuvíeramos un shuffle chat en tiempo real. Lo voy a poner, si no les parece bien lo cambio mañana mismo sobre la marcha, ¿vale? permanezco atenta, pero digan cosas porfi. (Lo siento lau mor, pongo tu texto en borrador, si no te parece bien súbelo mañana otra vez y quita la nota)
Venga, hacemos como al principio, ¿vale? voy a poner las cuestiones que creo que hay sobre la mesa y cada cual se pronuncia. Serían:
1- Decidir si cambiamos la frecuencia de publicación, con la idea de mejorar la calidad o de aliviar nuestro estrés. Aún no hay propuestas firmes pero por lo que hemos hablado entre pasillos la cosa andaría entre: escribir cada dos semanas, dejar una semana de descanso después de determinadas semanas de escritura, escribir tres tracks una semana y los otros tres la siguiente...
2- Decidir si rulamos ya el blog a los medios o esperamos al 20 de febrero.
3-Decidir si hay un límite para colgar los textos de cada semana o se pueden colgar en cualquier momento.
4- Hablar sobre la publicidad de shuffle y si tenemos alguna política o no a la hora de colgar los textos de shuffle en nuestros propios blogs (queda pendiente el boletín, lo sé, estoy en ello, perdón).
5- Posibilidad de escribir un texto compartido- esto lo hablábamos lau, jota y yo entre copas y parecía buena idea, no sé cómo lo ven.
Lau la propuesta de cambiar el orden de publicación es complicadilla porque lo de la derecha es una imagen y hay que cambiarla con photoshop y no lo puede hacer cada uno en su casa (creo), tendríamos que determinar algún tipo de combinación aleatoria para hacerlo siempre igual, pero cambiando ¿alguien de ciencias en la sala?
De todas maneras si de aquí sale una forma de no ir con la lengua fuera el trio shei-lau-tone no debería ser un problema (¡a ponerse las pilas, carajo!)
Si se me escapa algo o lo que sea actualicen, por favor.
No somos shuffle, shuffle es nuestra herramienta. Totalmente de acuerdo (Si me meto en política te contrato para hacerme los discursos, jor, je)
Así que hagámosla lo más manejable posible respecto a lo que queremos y podemos hacer.
Y no nos pongamos dramáticos, que esto está saliendo de puta madre.
Les quiero mucho a todos.
Un abrazo.
Shei
Vamos a ver, entiendo que la crisis viene por la ausencia colectiva los últimos días y no por mis propuestas, no obstante reitero el hecho de que, en primer lugar yo estoy muy feliz de que shuffle exista y de lo hecho hasta ahora y auguro un futuro prolífico y de calidad para el proyecto. En segundo lugar, la propuesta de darnos candela en los textos, de publicarlos la semana que toca o no publicarnos es sólo eso, una propuesta, y motivada por dos factores, uno el que no nos eternicemos con los textos y retrasemos por tanto una semana con otra, y otro lo que ya dije de tener cierta homogeneidad en el tiempo que dedicamos a los textos. Estoy con jorge en que el compromiso de cada uno es personal, más que nada porque todos estamos en esto porque queremos y porque nos entusiasma, cada cual a nuestra manera.
Entonces, cuando empezamos con todo esto ya había algunas discordancias en cuanto a los tiempos de escritura y la elaboración de los textos, algunos de nosotros nos movíamos peor con la idea de la improvisación que otros, así que, como dice Jor, tal vez ha llegado el momento de poner en cuestión este tema y decidir si queremos dedicar más tiempo a los textos que publicamos o queremos seguir jugando con la idea de la espontaneidad y la actualización diaria.
Yo por mi parte estoy abierta a cualquier cambio que nos sirva para estar más cómodos. Yo planteo - además de lo expuesto en el otro correo-, recogiendo lo que decían oc y jor al principio, establecer semanas de descanso, o quizás una sí y una no, o cada tres semanas una de vacaciones, o lo que ustedes digan, que vaya, estoy escribiendo ideas según me vienen, por poner cosas ya sobre la mesa.
Josu lindo, por favor, no nos prives de cine sordo, y di tu opinión anda. Mi propuesta, -aparte de ser sólo una (puta) propuesta y nada más, sobre la que no se ha tomado una decisión y por lo tanto está en el aire como las ideas esas que se dicen al viento y no cuajan en ningún lado,- no tenía carácter retroactivo, así que no seas bobo y devuélvenos nuestro texto precioso. Se le quitan a una las ganas de proponer ná. Bu.
Respecto a esta semana, creo que esto sin duda es una crisis, al menos en el sentido etimológico de la palabra, así que se me ocurre poner una nota, dejar esta semana para pensar sobre todo esto y llegar a un acuerdo y retomar el lunes que viene. ¿Lo hago? ojalá tuvíeramos un shuffle chat en tiempo real. Lo voy a poner, si no les parece bien lo cambio mañana mismo sobre la marcha, ¿vale? permanezco atenta, pero digan cosas porfi. (Lo siento lau mor, pongo tu texto en borrador, si no te parece bien súbelo mañana otra vez y quita la nota)
Venga, hacemos como al principio, ¿vale? voy a poner las cuestiones que creo que hay sobre la mesa y cada cual se pronuncia. Serían:
1- Decidir si cambiamos la frecuencia de publicación, con la idea de mejorar la calidad o de aliviar nuestro estrés. Aún no hay propuestas firmes pero por lo que hemos hablado entre pasillos la cosa andaría entre: escribir cada dos semanas, dejar una semana de descanso después de determinadas semanas de escritura, escribir tres tracks una semana y los otros tres la siguiente...
2- Decidir si rulamos ya el blog a los medios o esperamos al 20 de febrero.
3-Decidir si hay un límite para colgar los textos de cada semana o se pueden colgar en cualquier momento.
4- Hablar sobre la publicidad de shuffle y si tenemos alguna política o no a la hora de colgar los textos de shuffle en nuestros propios blogs (queda pendiente el boletín, lo sé, estoy en ello, perdón).
5- Posibilidad de escribir un texto compartido- esto lo hablábamos lau, jota y yo entre copas y parecía buena idea, no sé cómo lo ven.
Lau la propuesta de cambiar el orden de publicación es complicadilla porque lo de la derecha es una imagen y hay que cambiarla con photoshop y no lo puede hacer cada uno en su casa (creo), tendríamos que determinar algún tipo de combinación aleatoria para hacerlo siempre igual, pero cambiando ¿alguien de ciencias en la sala?
De todas maneras si de aquí sale una forma de no ir con la lengua fuera el trio shei-lau-tone no debería ser un problema (¡a ponerse las pilas, carajo!)
Si se me escapa algo o lo que sea actualicen, por favor.
No somos shuffle, shuffle es nuestra herramienta. Totalmente de acuerdo (Si me meto en política te contrato para hacerme los discursos, jor, je)
Así que hagámosla lo más manejable posible respecto a lo que queremos y podemos hacer.
Y no nos pongamos dramáticos, que esto está saliendo de puta madre.
Les quiero mucho a todos.
Un abrazo.
Shei
martes, 13 de enero de 2009
Hola.
Se nos haya atragantado o no el polvorón navideño creo sinceramente que es hora de coger el toro por lo cuernos y abrir definitivamente el debate, debate que por otra parte se ha abierto solo.
Diez textos después debemos debatir si la fórmula un texto x semana satisface a todos. Entiendo que de no ser así es por la presión y por insatisfacción con los resultados. Tal vez una mayor cantidad de tiempo dé mejores frutos. Eso puede ser bueno para el blog también. Pero si se piensa así será justo también calibrar la calidad de lo hecho hasta la fecha con objetividad. ¿Es realmente tan malo?
Yo sospecho que el universo blog no nos va a llevar a ningún lado. Elemental querido Watson... cuando digo ningún lado me refiero a que no va a aparecer ningún ojeador con una oferta bajo el brazo que nos diga sois unos genios, o unas grandes promesas, os publico. NO. Shuffle debería ser un escaparate que llevar nosotros a algún lado y para ello debemos estar satisfechos de nuestras obras expuestas en él.
Recuerdo a los presentes que la idea era la de hacer grupo, generación degeneración etc... lo que sea pero para poder presentarnos como colectivo por si eso surtiera efecto. Surgió la idea del blog que es para hacer piña. POr ahora lo que hacemos no es otra cosa que un juego literario en el macrociberespacio. En realidad vamos trazando una trayectoria colectiva que un día podremos esgrimir como huella irrefutable de que efectivamente somos un grupo literiario, etc. Pero bueno, en cualquier caso tenemos que recordar que la trayectoria tendrá que ser la que nosotros queramos que sea, sin corsés, obligaciones, ni tensones excesivas.
El compromiso debería seguir siendo tan simple como el compromiso mismo de ir todos a una y de poner lo mejor de nosostros en cada trabajo.
Resumo: ¿Estamos satisfechos con la fórmula blog+texto semanal?
si creemos que las reglas del juego van en detrimento de la calidad de los textos también es para pensárselo.
En cualquier caso seamos positivos. Hay casi 60 textos ahí abajo, o en la otra cara, cosa que no está mal.
yo creo sinceramente que en momentos de turbulencias crisis y demás hay que hacer un huida hacia delante. Quiero decir con ello que hay que dar un paso más, ir algo más lejos a ver qué pasa. Ejemplo: mandar desde ya el blog al del babelia y ver qué pasa, total qué perdemos. Si seguimos esperando a lo mejor cuando queramos hacerlo ya no hay blog, por qué esperar entonces.
Yo soy de los que piensa que hay unas reglas, de acuerdo. Si puedes o quieres atenerte a ellas hazlo. Si no tampoco exageremos porque el compromiso es personal.
Os recuerdo: no somos shuffle. Shuffle es una herramienta. No debería volverse en contra nuestra. Está ahí para ser utilizada en beneficio de todos. Pero si hay algo en su funcionamiento que no nos convences expresémoslo pues estamos a tiempo.
Un abrazo
Jorge PLaza
Se nos haya atragantado o no el polvorón navideño creo sinceramente que es hora de coger el toro por lo cuernos y abrir definitivamente el debate, debate que por otra parte se ha abierto solo.
Diez textos después debemos debatir si la fórmula un texto x semana satisface a todos. Entiendo que de no ser así es por la presión y por insatisfacción con los resultados. Tal vez una mayor cantidad de tiempo dé mejores frutos. Eso puede ser bueno para el blog también. Pero si se piensa así será justo también calibrar la calidad de lo hecho hasta la fecha con objetividad. ¿Es realmente tan malo?
Yo sospecho que el universo blog no nos va a llevar a ningún lado. Elemental querido Watson... cuando digo ningún lado me refiero a que no va a aparecer ningún ojeador con una oferta bajo el brazo que nos diga sois unos genios, o unas grandes promesas, os publico. NO. Shuffle debería ser un escaparate que llevar nosotros a algún lado y para ello debemos estar satisfechos de nuestras obras expuestas en él.
Recuerdo a los presentes que la idea era la de hacer grupo, generación degeneración etc... lo que sea pero para poder presentarnos como colectivo por si eso surtiera efecto. Surgió la idea del blog que es para hacer piña. POr ahora lo que hacemos no es otra cosa que un juego literario en el macrociberespacio. En realidad vamos trazando una trayectoria colectiva que un día podremos esgrimir como huella irrefutable de que efectivamente somos un grupo literiario, etc. Pero bueno, en cualquier caso tenemos que recordar que la trayectoria tendrá que ser la que nosotros queramos que sea, sin corsés, obligaciones, ni tensones excesivas.
El compromiso debería seguir siendo tan simple como el compromiso mismo de ir todos a una y de poner lo mejor de nosostros en cada trabajo.
Resumo: ¿Estamos satisfechos con la fórmula blog+texto semanal?
si creemos que las reglas del juego van en detrimento de la calidad de los textos también es para pensárselo.
En cualquier caso seamos positivos. Hay casi 60 textos ahí abajo, o en la otra cara, cosa que no está mal.
yo creo sinceramente que en momentos de turbulencias crisis y demás hay que hacer un huida hacia delante. Quiero decir con ello que hay que dar un paso más, ir algo más lejos a ver qué pasa. Ejemplo: mandar desde ya el blog al del babelia y ver qué pasa, total qué perdemos. Si seguimos esperando a lo mejor cuando queramos hacerlo ya no hay blog, por qué esperar entonces.
Yo soy de los que piensa que hay unas reglas, de acuerdo. Si puedes o quieres atenerte a ellas hazlo. Si no tampoco exageremos porque el compromiso es personal.
Os recuerdo: no somos shuffle. Shuffle es una herramienta. No debería volverse en contra nuestra. Está ahí para ser utilizada en beneficio de todos. Pero si hay algo en su funcionamiento que no nos convences expresémoslo pues estamos a tiempo.
Un abrazo
Jorge PLaza
Yo
qué hay de cambiar el orden de publicaci´ñon de vez en cuando?
Al final es lo que te hace un shuffle, no?
Así... no sé, ni nos ocnfiamos teniendo claro el tiempo con el que contamos, ni ocurren desastres la semanas D de la manos de 6-Lau-Tone.
NO?
Igual dejar que cada uno, así el del domingo no se relaja, el que cuelga texto el domingo, hace en su casa con papelitos el nuevo orden, y con la misma lo pone. Así nos obligaría a tener una semana el texto hecho por adelantado, por si los que viven en Argelia y sus dificultades de acceso a internet asi no se llevan sorpresas.
O igual es rizar el rizo, no?
Besos de amor.
Lau
Al final es lo que te hace un shuffle, no?
Así... no sé, ni nos ocnfiamos teniendo claro el tiempo con el que contamos, ni ocurren desastres la semanas D de la manos de 6-Lau-Tone.
NO?
Igual dejar que cada uno, así el del domingo no se relaja, el que cuelga texto el domingo, hace en su casa con papelitos el nuevo orden, y con la misma lo pone. Así nos obligaría a tener una semana el texto hecho por adelantado, por si los que viven en Argelia y sus dificultades de acceso a internet asi no se llevan sorpresas.
O igual es rizar el rizo, no?
Besos de amor.
Lau
lunes, 12 de enero de 2009
No estaba muerto, que estaba de parranda
Mis muy queridos tracks.
Yo me reafirmo en el muymalmuymal pero no creo que shuffle muera. Mi optimismo se debe a lo siguiente: creo que hemos llevado un ritmo bastante frenético, y que las navidades son un momento difícil para cumplir con las obligaciones. Sin embargo, no es excusa. Lo que creo es que podemos tenerlo en cuenta para que en el futuro pactemos una semana de vacaciones en momentos como estos (cada diez semanas, más o menos) y así descansamos todos y avisamos a los lectores.
Por la parte que me toca, siento la ausencia.
Para compensar aquí vengo cargada de optimismo y propuestas:
Propuesta uno: Creo que debemos ponernos un límite para golgar los textos, es decir, si el domingo de la semana en curso alguien no ha colgado su texto, no lo cuelga.
Puesto que para nosotros es interesante colgar textos, el hecho de poner esa norma quizás nos motive a colgar a tiempo, y que no colguemos en el día que nos toque no puede suponer "ah, pues ya colgaré el mes que viene" (lachicadelmesqueviene dixit). Por otro lado, evita que una persona se curre los textos durante tres semanas y luego los cuelgue, porque eso va en detrimento de otras personas que cuelgan en su fecha improvisando, con lo que eso supone para el trabajo con un texto.
Propuesta dos: Creo- Jota querido- que no debemos colgar los textos de shuffle en nuestros blogs personales, lo que hay que hacer es poner un vínculo en nuestro blog personal para que los lectores se vayan a shuffle a leerlo a uno y, de paso, a los demás.
Propuesta tres: Siguiendo el ejemplo de Oc esta semana he puesto un texto de un autor español que me estoy leyendo, al que podemos mandar un correo para que vea lo que ha salido de su texto, y, así, promocionar el blog.
Entonces, me gustaría que se pronunciaran sobre estas propuestas y también sobre si nos lanzamos a escribir sobre el texto que mandé ayer (con retraso) o ponemos una notita de "volvemos enseguida" y reanudamos la semana que viene. Yo, por mí, seguía a pelo, pero yo la semana pasada no publiqué y además me toca el sábado, así que digan ustedes.
Un beso gordo, y ánimo.
Shei
viernes, 9 de enero de 2009
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