Nueve semanas ya -como dos meses- llevamos de andadura. Mirando en lontananza es pronto aún para ver tierra. Si nos volvemos hacia popa en cambio tenemos nuestras obras que son como la estela que dejamos en cada golpe de remo. Supongo que es pronto todavía para saber si esta embarcación es fiable, si nos llevará a buen puerto.
Haciendo escala en cada uno de los textos podemos afirmar que no hay puerto malo. Yo me pregunto si aguantaremos el ritmo. Si no terminaremos sintiéndonos condenados a galeras.
Shei y Tone botaron el barco que fue un poco idea de todos. Y aquí estamos navegando un mar llamado blogosfera, de insospechadas posibilidades en lo que al tráfico literario se refiere. Por lo pronto constato –seguramente he sido el último en hacerlo- que mi quehacer literario se ha visto seriamente obligado por El Medio. Inevitablemente uno se pregunta el sentido de todo esto, la fiabilidad del barco, las posibilidades del medio… ¿desemboca el mar llamado blogosfera en el océnao de la literatura con mayúsculas? y de hacerlo ¿cabe esperar incluso que los limos que arrastra alimenten nuevas formas de vida literaria en el gran mar de las letras?
También están los textos madre, que son como accidentes en el camino que nos obligan a maniobrar a toda velocidad. Tal vez esto sea un buen entrenamiento.
En líneas generales constato bastante frescura entre los que integramos el barco. Los textos de Octavio son frescos y resultones, se dejan leer muy bien. Son variados y arriesgados por la multitud de estilos que pone en práctica. Son espontáneos como su autor. No quiero decir con ello que no escondan trabajo bajo esta apariencia.
Josué hasta ahora ha mostrado parcamente de lo que es capaz. Pero irá apareciendo. Hay algún destello siempre en todos sus textos y como ya manifesté en cierta ocasión hay una plástica muy lograda que muestra mucho oficio . Laura es fresca e imaginativa. Ha cruzado una frontera y lo ha hecho muy dignamente. Desaparecidos ciertos fantasmas se prevé un futuro alentador, lo que venga no puede ir sino a mejor. Imprime un ritmo ágil, muy rápido a sus textos y todos son muy legibles. Introduce los diálogos con gran pericia y revoluciona con ellos los citados ritmos narrativos.
Sheila es muy buena, en mi opinión, siempre y cuando no obliga demasiado al perezoso lector. Su ritmo es más sosegado pero no es lento ni pesado tampoco. El efecto de claroscuro que logró en el texto sobre la pelvis me pareció buenísimo. Introduce cierta confusión al principio en aquel pasillo oscuro. Y la confusión es coherente con los miedos del momento. Y al fin abre el objetivo y deja pasar la luz, con solo un par de frases muy elegantemente.
De Tone diría que es paradójico, pues es a un tiempo valiente y temeroso. Temeroso porque creo que escribe con muchas dudas y poco convencimiento, pero valiente porque ahí sigue, continuando, obligándose. Y esa es la línea. Esto no ha hecho más que empezar. Su mundo interior es rico en metáforas lo que a veces se vuelve en su contra siendo sin embargo un valor. Yo suministraría mejor esas imágenes, las repartiría por los textos. Pero tampoco sé bien. En cualquier caso de lo que estoy seguro es de que hay que cambiar la mirada, saltar a la cancha con mirada de depredador y no vencido de antemano.
En cuanto a mí, puedo decir que por ahora mantengo la ilusión. Le dedico algún tiempo a los textos con la esperanza de que salga algo interesante. Constato que el medio y las condiciones convierten estos textos es un género propio. No son relatos clásicos. Son relatos cortos que participan de cierto lirismo parecido al de la poesía. Es una especie de híbrido entre un cuento y un poema. Y esto es muy interesante. En un poema a veces no lo dices todo o dejas entrever algo dicho de pasada. Tiene otros ritmos y periodos completamente distintos. Al cuento a veces le falta la fuerza del poema, la contundencia de ese verso que aúna sentido y forma incomparablemente. Y exploro estas formas.
Haciendo escala en cada uno de los textos podemos afirmar que no hay puerto malo. Yo me pregunto si aguantaremos el ritmo. Si no terminaremos sintiéndonos condenados a galeras.
Shei y Tone botaron el barco que fue un poco idea de todos. Y aquí estamos navegando un mar llamado blogosfera, de insospechadas posibilidades en lo que al tráfico literario se refiere. Por lo pronto constato –seguramente he sido el último en hacerlo- que mi quehacer literario se ha visto seriamente obligado por El Medio. Inevitablemente uno se pregunta el sentido de todo esto, la fiabilidad del barco, las posibilidades del medio… ¿desemboca el mar llamado blogosfera en el océnao de la literatura con mayúsculas? y de hacerlo ¿cabe esperar incluso que los limos que arrastra alimenten nuevas formas de vida literaria en el gran mar de las letras?
También están los textos madre, que son como accidentes en el camino que nos obligan a maniobrar a toda velocidad. Tal vez esto sea un buen entrenamiento.
En líneas generales constato bastante frescura entre los que integramos el barco. Los textos de Octavio son frescos y resultones, se dejan leer muy bien. Son variados y arriesgados por la multitud de estilos que pone en práctica. Son espontáneos como su autor. No quiero decir con ello que no escondan trabajo bajo esta apariencia.
Josué hasta ahora ha mostrado parcamente de lo que es capaz. Pero irá apareciendo. Hay algún destello siempre en todos sus textos y como ya manifesté en cierta ocasión hay una plástica muy lograda que muestra mucho oficio . Laura es fresca e imaginativa. Ha cruzado una frontera y lo ha hecho muy dignamente. Desaparecidos ciertos fantasmas se prevé un futuro alentador, lo que venga no puede ir sino a mejor. Imprime un ritmo ágil, muy rápido a sus textos y todos son muy legibles. Introduce los diálogos con gran pericia y revoluciona con ellos los citados ritmos narrativos.
Sheila es muy buena, en mi opinión, siempre y cuando no obliga demasiado al perezoso lector. Su ritmo es más sosegado pero no es lento ni pesado tampoco. El efecto de claroscuro que logró en el texto sobre la pelvis me pareció buenísimo. Introduce cierta confusión al principio en aquel pasillo oscuro. Y la confusión es coherente con los miedos del momento. Y al fin abre el objetivo y deja pasar la luz, con solo un par de frases muy elegantemente.
De Tone diría que es paradójico, pues es a un tiempo valiente y temeroso. Temeroso porque creo que escribe con muchas dudas y poco convencimiento, pero valiente porque ahí sigue, continuando, obligándose. Y esa es la línea. Esto no ha hecho más que empezar. Su mundo interior es rico en metáforas lo que a veces se vuelve en su contra siendo sin embargo un valor. Yo suministraría mejor esas imágenes, las repartiría por los textos. Pero tampoco sé bien. En cualquier caso de lo que estoy seguro es de que hay que cambiar la mirada, saltar a la cancha con mirada de depredador y no vencido de antemano.
En cuanto a mí, puedo decir que por ahora mantengo la ilusión. Le dedico algún tiempo a los textos con la esperanza de que salga algo interesante. Constato que el medio y las condiciones convierten estos textos es un género propio. No son relatos clásicos. Son relatos cortos que participan de cierto lirismo parecido al de la poesía. Es una especie de híbrido entre un cuento y un poema. Y esto es muy interesante. En un poema a veces no lo dices todo o dejas entrever algo dicho de pasada. Tiene otros ritmos y periodos completamente distintos. Al cuento a veces le falta la fuerza del poema, la contundencia de ese verso que aúna sentido y forma incomparablemente. Y exploro estas formas.
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